El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró el 13 de enero de 2026 que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) carece de relevancia para su país y no aporta ventajas reales para la economía estadounidense, generando incertidumbre sobre el futuro del acuerdo trilateral.
Durante una visita a una planta de Ford Motor en Detroit, Michigan, Trump minimizó la importancia del tratado, señalando que Estados Unidos no necesita los productos fabricados en México y Canadá, y sugirió que esos países son los que más desean mantener vigente el pacto. “Podríamos tenerlo o no, no importaría”, afirmó cuando los medios le preguntaron si pensaba participar en una renegociación o dejar que el acuerdo expirara.
El T-MEC, que entró en vigor en 2020 y sustituyó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), está sujeto a una revisión obligatoria en 2026 para decidir si se extiende automáticamente por otros 16 años o si se negocian cambios. Las declaraciones de Trump se producen justamente en el contexto de esta revisión, lo que ha generado inquietud en los sectores productivos de México y Canadá que dependen de las cadenas de suministro regionales.
Trump también subrayó que desea que la producción se concentre en territorio estadounidense y resaltó que, a su juicio, la producción automotriz debería realizarse dentro de Estados Unidos, criticando la dependencia de bienes importados del exterior.
Aunque calificó el T-MEC como irrelevante, expertos señalan que su postura podría ser parte de una estrategia negociadora más amplia, dado que el tratado representa un pilar clave en la integración comercial de Norteamérica y sectores como el automotriz han advertido sobre los impactos negativos que tendría su debilitamiento o desaparición.


