El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, advirtió que el mundo se encuentra en una situación de “caos” global, caracterizada por crecientes conflictos, desigualdades, impunidad y divisiones geopolíticas que obstaculizan la cooperación internacional. En su último discurso anual de prioridades ante la Asamblea General de la ONU antes de concluir su mandato, llamó a la necesidad de reformas urgentes en la organización para que esta refleje mejor la realidad global actual y pueda responder eficazmente a los desafíos del siglo XXI.
Guterres destacó que los recortes en financiamiento de ayuda al desarrollo y humanitaria y la persistencia de violaciones al derecho internacional han debilitado la capacidad de la ONU para hacer frente a crisis complejas y simultáneas, como las guerras prolongadas, crisis humanitarias y tensiones políticas entre potencias mundiales.
El llamado a reformar la ONU busca principalmente modernizar sus estructuras y mecanismos de toma de decisiones, así como fortalecer la cooperación multilateral. Según el secretario general, estas transformaciones son necesarias para enfrentar de manera efectiva problemas como la inseguridad, la pobreza extrema, el cambio climático y la falta de acceso universal a derechos básicos —retos que han marcado el contexto global en los últimos años.
Analistas y diplomáticos consideran que el mensaje de Guterres refleja una crisis de confianza en las instituciones multilaterales, en un momento en que Estados Unidos, China, Rusia y otros actores globales muestran posturas divergentes sobre temas de paz, comercio, derechos humanos y financiamiento de agencias humanitarias.
El llamado a reformas se produce en un contexto donde Naciones Unidas enfrenta también presiones financieras, con recortes significativos en las contribuciones de algunos países donantes, lo que afecta programas esenciales de asistencia ante desastres, desplazamientos forzados y otras emergencias mundiales.


